
Lo que comenzó como una tarde de juegos en un parque se convirtió en una pesadilla para la familia del pequeño Matías Serna Ramírez, de 9 años. El pasado 30 de noviembre, en el barrio Manrique (comuna 3, nororiente de Medellín), Matías encontró una bolsita con una pastilla rosada mientras jugaba con sus hermanos y amigos. Pensando que se trataba de un dulce, la ingirió.
Según su padrino, el niño comenzó a sentirse mal: tuvo convulsiones y signos graves de intoxicación. Fue trasladado de urgencia al Hospital Infantil Concejo de Medellín, pero ingresó sin signos vitales. Los intentos por reanimarlo fueron infructuosos; se estima que sufrió un paro cardiorrespiratorio.
Las autoridades recogieron el cuerpo para los debidos exámenes toxicológicos y hasta ahora no han confirmado la sustancia exacta. Por el color y la forma de la pastilla, las primeras hipótesis apuntan a que podría tratarse de 2CB —también conocida como “Tusi” — una droga sintética que circula en algunas zonas de la ciudad como estupefaciente.
Este episodio ha encendido las alarmas en la ciudad: instituciones como el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) y la Fiscalía investigan el posible expendio en espacios públicos, mientras que vecinos y familiares piden a las autoridades reforzar la vigilancia en parques y zonas de juegos infantiles.
La comunidad educativa del colegio donde estudiaba Matías también se pronunció. A través de un comunicado, expresó su dolor y solidaridad con la familia, e hizo un llamado urgente a la prevención y al cuidado de los menores en todos los espacios públicos.

